Entre los árboles que coronan
las colinas de Yamate, asoman aquí y allá lápidas blancas. Es el Cementerio Extranjero de Yokohama. El primero en recibir sepultura en este lugar fue un marinero de la flota del comodoro Perry. En 1854, en pleno desembarco de los «barcos negros», un tripulante del buque de guerra Mississippi perdió la vida y fue enterrado en un rincón de
esta colina que domina el puerto. Ese momento se considera el origen del Cementerio Extranjero de Yokohama. Un joven marinero que entregó sus huesos a tierra extraña en medio del gran cataclismo histórico que fue la apertura del Japón. Su lápida se convertiría con el tiempo en el punto de partida de un vasto cementerio donde descansan personas de más de cuarenta nacionalidades. En aquel silencioso recinto duermen cerca de cinco mil extranjeros. Si uno se detiene a descifrar, una a una, las inscripciones grabadas en las piedras, emerge ante sus ojos la historia misma de
cómo se forjó la ciudad de Yokohama. Tomemos, por ejemplo, a Edmund Morel. Fue un ingeniero británico llamado a tender el primer ferrocarril de Japón. Dirigió la construcción de la línea que uniría Shimbashi con Yokohama, pero cayó víctima de la tuberculosis a tan solo treinta años y fue enterrado en este cementerio. Fue en 1871, un año antes de la inauguración del ferrocarril. Su obra, concluida sin que él pudiera verla terminada, sentó los cimientos de la modernización del Japón. Aquí también está grabado el nombre de Alfred Gérard, un empresario francés. Estableció en Yokohama una mansión del agua que aprovechaba manantiales de excepcional calidad, y dedicó su actividad al suministro de agua potable a los buques. Un benefactor desconocido que contribuyó a construir la infraestructura hídrica de la ciudad. Este cementerio no es un simple lugar de enterramiento. Comerciantes, misioneros, médicos, ingenieros, marineros, diplomáticos… Cada uno de ellos cruzó el mar, logró algo en este puerto, o cayó antes de ver cumplidos sus sueños. La vida de cada uno de ellos ha ido formando ese estrato invisible que llamamos el carácter cosmopolita de Yokohama. Las cinco mil historias que yacen bajo la quietud de aquella colina siguen sosteniendo, aún hoy, a esta ciudad.
Dirección: 96 Yamatecho, Naka-ku, Yokohama
Fundación: 1854 (entierro de un marinero de la flota Perry)
Número de sepultados: aproximadamente 4.800–5.000
Nacionalidades representadas: más de 40 países
Personajes destacados: Edmund Morel (ingeniero ferroviario), Alfred Gérard (empresario), entre otros
Gestión: Fundación del Cementerio Extranjero de Yokohama
Visitas: abierto al público los sábados, domingos y festivos (entrada por donativo)