Esta dirección no es especial simplemente porque desde aquí se divise el Monte Fuji. En la mirada que se prolonga hacia el cielo del oeste, se superpone la imagen del Fuji que el pintor de la era Edo,
Katsushika Hokusai, contempló y entregó al mundo. En los días despejados, la silueta del Fuji emerge tenuemente en el horizonte occidental. En esa misma dirección posó Hokusai su mirada creadora. La serie que dio al mundo cuando ya había superado los setenta años,
«Las treinta y seis vistas del Monte Fuji», es un conjunto de cuarenta y seis estampas que capturan la montaña desde los ángulos más diversos. Entre ellas, «La gran ola de Kanagawa» —donde el Fuji reposa, pequeño y sereno, al otro lado de un oleaje enfurecido— es quizás la obra del arte japonés más conocida en el mundo entero. El mar que se extiende ante aquella ola es el mismo que se conecta con las aguas de Yokohama que usted contempla ahora desde las alturas. Hokusai también representó la vista del Fuji desde los alrededores de la posta de Kanagawa, como en «Tokaido Hodogaya». Es decir, la perspectiva del Fuji desde esta dirección de Yokohama y Kanagawa fue uno de los puntos de vista fundamentales para el artista. Y cuando, en la segunda mitad del siglo XIX, la apertura de Japón al mundo permitió que el
ukiyo-e cruzara los mares hasta Europa, pintores como Monet y Van Gogh quedaron rendidos ante él. En el seno de esa corriente que se conoce como japonismo, el Fuji de Hokusai se grabó profundamente en el imaginario del arte occidental. El Fuji retratado en aquellas xilografías viajeras se convirtió en uno de los «paisajes primordiales de Japón» para los pueblos del mundo. Y uno de esos puntos de partida se hallaba precisamente en la dirección que ahora tiene usted ante sus ojos. Cabe mencionar que, desde la planta de observación de la Marine Tower, el Monte Fuji se hace visible alrededor de un centenar de días al año. Las mañanas invernales, con el aire más limpio, ofrecen la visión más hermosa; al atardecer, la cresta puede teñirse de un naranja encendido. Si hoy puede usted distinguir aquella silueta triangular en el horizonte, es un momento de verdadera fortuna. Dirija la mirada hacia donde la dirigía Hokusai hace doscientos años, y deje que su pensamiento alcance la vasta presencia del Fuji que él contempló. Y si hoy el monte no se muestra, sepa que en el fondo de este cielo, el Fuji está ahí, sin duda alguna.
Obra:
Las treinta y seis vistas del Monte Fuji (46 estampas en total)
Autor:
Katsushika Hokusai
Fecha de creación: c. 1831–1834
Estampas representativas: La gran ola de Kanagawa, Viento del sur, cielo despejado, Tokaido Hodogaya, entre otras
Técnica: Xilografía polícroma (
nishiki-e)
Dirección desde la Marine Tower: oeste
Días de visibilidad del Monte Fuji: aproximadamente 100 días al año
Altitud: 3.776 m (cima Kengatmine)
Distancia desde la planta de observación: aproximadamente 80 km