En el techo de Osanbashi hay cero clavos. Ni uno solo. En la cubierta del Terminal de Cruceros de Osanbashi —ese edificio de curvas suaves que se extiende ante…
En el techo de Osanbashi hay cero clavos. Ni uno solo. En la cubierta del Terminal de Cruceros de Osanbashi —ese edificio de curvas suaves que se extiende ante sus ojos— no se ha clavado un solo clavo. Entonces, ¿qué sostiene esa gigantesca estructura? Planchas de acero soldadas, plegadas con la complejidad del origami, de modo que la propia forma genera la resistencia. Sin columnas. Sin vigas, salvo las imprescindibles. Una sola llanura de acero que ondula y se tiende sobre el mar.
Sus autores son FOA —Foreign Office Architects—, el dúo de arquitectos afincado en Londres formado por Alejandro Zaera-Polo y Farshid Moussavi. En el concurso internacional de 1995, su propuesta fue elegida entre 660 proyectos procedentes de 41 países del mundo, sacudiendo los cimientos de la arquitectura contemporánea. Su idea era entonces radicalmente audaz: disolver la frontera entre el edificio y el suelo. La cubierta transitable desciende en suave pendiente hasta fundirse con la tierra, convirtiéndose en una colina abierta por la que cualquiera puede subir y pasear libremente.
Los vecinos de Yokohama terminaron llamando a esta azotea «el lomo de la ballena». Y es que, si uno la contempla desde aquí, ¿no parece acaso una ballena que descansa en calma sobre el puerto? Sobre ese lomo revestido de madera natural caminan hoy, como cada día, incontables personas.
La historia de este lugar se remonta al año 1894, el vigésimo séptimo de la era Meiji. Construido entonces como el primer muelle moderno de hierro de Japón, desde aquí partieron hacia el extranjero decenas de miles de personas, y desde aquí pisaron suelo japonés llegados de allende los mares. La angustia y la esperanza de quienes embarcaron en los barcos de emigrantes, la mirada curiosa de los viajeros que desembarcaron de los grandes transatlánticos: este muelle ha sido, sin interrupción, el punto de encuentro entre Japón y el mundo.
Y en 2002, sobre ese lugar cargado de historia, culminó una obra de formas orgánicas capaz de trascender fronteras y barreras culturales. Demoler y volver a construir. Ese ciclo que la ciudad de Yokohama ha repetido una y otra vez queda aquí condensado bajo esta inmensa cubierta que no necesita ni un solo pilar.
Nombre oficial: Terminal Internacional de Cruceros del Puerto de Yokohama Osanbashi
Finalización: 2002
Diseño: FOA (Foreign Office Architects) / Alejandro Zaera-Polo y Farshid Moussavi
Concurso: Concurso Internacional de Diseño de 1995 (seleccionado entre 660 proyectos de 41 países)
Estructura: Estructura unitaria de planchas de acero soldadas (sin clavos)
Apodo (cubierta superior): El lomo de la ballena
Primer muelle: Construido en 1894 (año 27 de la era Meiji)