¿Para quién fue creada originalmente la calle comercial de Motomachi? La respuesta es: para los extranjeros que vivían en las colinas de Yamate. Tras la…
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¿Para quién fue creada originalmente la
calle comercial de Motomachi? La respuesta es: para los extranjeros que vivían en las colinas de Yamate. Tras la apertura del puerto, en Yokohama se formó en lo alto de esas colinas un barrio residencial para extranjeros conocido como el
Asentamiento de Yamate. Los ingleses, franceses y estadounidenses que allí habitaban no tenían ninguna intención de renunciar a su modo de vida. Querían pan elaborado con mantequilla. Ropa confeccionada a su medida. Muebles de estilo occidental con los que amueblar sus salones. Para dar respuesta a esas necesidades, al pie de la colina nació una calle comercial. Esa calle fue Motomachi. Ante la ladera de Yamate, siguiendo el curso de un valle, se extiende una estrecha y alargada avenida. En ella se alinearon artesanos que horneaban pan según los encargos de los extranjeros, ebanistas que fabricaban muebles occidentales desde cero, y sastres que cortaban la tela siguiendo patrones europeos. Al principio, todos ellos se enfrentaron a aquella cultura extraña a fuerza de observación e imitación. Pero los artesanos japoneses no se conformaron con copiar. Fueron asimilando las técnicas occidentales y fundiéndolas con la delicadeza de su propio trabajo manual. Al pan que llegaba a las mesas de los extranjeros se le fue sumando la suavidad característica de lo japonés; en los muebles de estilo occidental se infiltró la precisión del ensamblaje propio de la carpintería tradicional japonesa. Así, Motomachi fue transformándose: dejó de ser un simple barrio de servicios para extranjeros y se convirtió en un territorio cultural propio, donde la sensibilidad de Oriente y Occidente se fundían en una sola. Esa herencia conectaría con el estilo que florecería entre las décadas de 1970 y 1980: el «Hama-Tra», abreviatura de Yokohama Traditional Style. Una forma de vestir elegante y a la vez libre, predilecta entre las jóvenes que estudiaban en colegios como Ferris o Yokohama Futaba: blazer, falda de cuadros, bolso de lona de marca reconocida. Era una sofisticación inconfundiblemente distinta a la moda de Tokio, propia de una ciudad portuaria abierta al mundo. El resultado de que el espíritu cultivado frente a los escaparates de Motomachi —ese espíritu de acoger la cultura extranjera y reinterpretarla con la propia estética— se transmitiera de generación en generación. Hoy, aquel estrecho paseo sigue atrayendo a multitud de visitantes, como un corredor donde la memoria de la apertura del puerto y la sensibilidad contemporánea continúan fluyendo, una junto a la otra.
Origen: década de 1860 (período de formación del
Asentamiento de Yamate)
Ubicación:
Motomachi, distrito de Naka, Yokohama
Longitud de la calle: aproximadamente 600 metros
Características: desarrollada a partir de tiendas de artículos de uso cotidiano para extranjeros (pan, ropa, muebles, entre otros)
Influencia cultural: lugar de origen del «Hama-Tra» (Yokohama Traditional Style), movimiento de moda de los años 1970-1980
Actualidad: calle comercial en activo con cerca de 200 establecimientos